El nacimiento de la OPEP (Organización de Países Exportadores de
Petróleo), fue un acto de reivindicación histórica ante el control que ejercían
las compañías transnacionales en el negocio petrolero a expensas de los países
productores. Para mediados del siglo pasado, los precios, volúmenes de
producción y otros asuntos clave eran controlados por siete grandes empresas
internacionales conocidas como las "Siete Hermanas", de acuerdo a sus
intereses y en concordancia con la situación política y militar de sus países
de origen.
En febrero de 1959 y agosto de 1960, se presentaron
reducciones unilaterales para los precios fijados para los crudos del Medio
Oriente, esta situación propició que un mes más tarde, el 9 de septiembre de
1960, por iniciativa de los ministros petroleros de Venezuela y Arabia Saudita,
Juan Pablo Pérez Alfonso y el jeque Abdullah Al Tariki, se propuso la creación
de un denominado "Compacto Petrolero": la OPEP, para defender los
intereses de los países productores
Al finalizar su primera reunión ministerial, la OPEP
hizo una declaración de Políticas y Objetivos y fijó los requisitos para
ingresar a la Organización que, eventualmente alcanzaría su número actual de 11
miembros.
La otra razón que condicionó la creación de la OPEP la
constituyó el inmenso vacío en la gerencia del mercado petrolero mundial, la
incapacidad de las llamadas Siete Hermanas más la compañía francesa de petróleo
para fijar los precios del petróleo y controlar las inversiones que de manera
exagerada se habían realizado en todo el mundo, de acuerdo con los objetivos de
su convenio secreto de operación, firmado en el Castillo de Achnacarry en 1928.
Convenio que estaba orientado a controlar:
- Todas las áreas de producción fuera de Estados Unidos.
- Todas las operaciones foráneas de refinación
- Todas las patentes, conocimientos (Know-how) y
tecnologías que se refiriesen a la refinación.
- Dividirse en forma efectiva, los mercados mundiales,
fijar los precios mundiales para los crudos y productos, controlar los
oleoductos y las facilidades de transporte a escala mundial.
Estos acuerdos, cuya estructura era condenada por los Estados Unidos
(apoyándose en su ley contra el monopolio) irónicamente fueron tolerados por el
gobierno americano y aplicadas en la mayoría de los países donde ellos tenían
sus operaciones en vista de que eran muy beneficiosos para la estrategia
energética de ese país.
El acuerdo de Achnacarry o del "as is" (como
se le conocía) comenzó a perder vigencia; Después de la entrada de otras
empresas en el negocio petrolero internacional, por la penetración del crudo
Ruso en el mercado europeo y por la aparición de las empresas petroleras
independientes, que también ofrecían crudo a precios inferiores a los fijados
por las Siete Hermanas (fuera de sus canales de distribución).
Actualmente, la OPEP está integrada por 11 países
productores y exportadores de petróleo, ubicados en América, Asía y África, los
cuales agrupan una población de alrededor de 525 millones de personas y cuyo
principal producto de exportación es el petróleo:
- Arabia Saudita
- Argelia
- Emiratos Árabes Unidos
- Indonesia
- Irak
- Kuwait
- Nigeria
- Qatar
- República Islámica de Irán
- República Socialista de Libia
- Venezuela
Para estas naciones el petróleo constituye el
principal motor de desarrollo económico, político social y la renta petrolera
no sólo contribuye a la expansión de su plataforma económica e industrial, sino
constituye el motor fundamental para proveer a sus habitantes de empleo,
educación, salud, y calidad de vida.
Los principales objetivos de la OPEP son:
1.- Coordinar y unificar las políticas petroleras de
los países miembros y determinar los medios más idóneos para salvaguardar sus
intereses individuales y colectivos
2.- Buscar las mejores vías y medios para asegurar la
estabilización de los precios en los mercados internacionales, con miras a
eliminar las fluctuaciones perjudiciales e innecesarias
3.- Proveer a las naciones consumidoras un suministro
de petróleo de un eficiente, económico y regular y un retorno justo de capital
para las inversiones de la industria petrolera
Políticas de la OPEP
- Las políticas de la organización han estado
orientadas a defender los precios petroleros y a mantener el poder adquisitivo
de los ingresos petroleros de los países miembros. EN la actualidad los mayores
esfuerzos de la organización están dirigidos a alcanzar y mantener un mercado
petrolero estable, contrariamente a lo que se hacía en el pasado, cuando el
énfasis se daba a la fijación o administración de los precios petroleros.
- Desde marzo del año 2000 los esfuerzos estuvieron
orientados a lograr estos objetivos a través de un programa regulatorio de
producción que limita la oferta OPEP –y de algunos países no OPEP que colaboran
con el sistema- dentro de niveles que apoyan una banda de precios considerada
como conveniente para productores y consumidores (22-28 USD/barril).
- Previo a esta decisión de marzo del año 2000, la
OPEP practicó diferentes esquemas y políticas de control de mercado: Así hasta
1973 aceptó los precios fijados unilateralmente por las transnacionales, entre
1973 y hasta 1974 comenzó a fijar los precios de los crudos OPEP en el mercado
hasta que en 1985 Arabia Saudí renuncia a la estructura de precios de la OPEP y
la organización abraza la política de "Participación de Mercado"
–iniciándose la guerra de precios- Después de un breve período de un año, la
OPEP retoma la gerencia del mercado (A partir de 1987), actuando únicamente
como reguladora de producción. Desde 1987 hasta el año 2000 la OPEP sólo se
interesa en el cumplimiento de las cuotas las cuales muy pocos países
respetaban, obligando a la Organización a buscar nuevas estrategias.
- La OPEP necesita una estabilidad en el mercado y se
esfuerza por entregarle a los consumidores los suministros petroleros a un
precio razonable. Ella busca la prosperidad del negocio petrolero para
beneficio de productores y consumidores, la cual ha logrado de diferentes
formas, algunas veces reduciendo voluntariamente el petróleo que produce y, en
otras, aumentándolas, cuando se ha presentado una escasez de crudo en el
mercado.
- Las políticas de control de producción de la OPEP
afectan los precios de los crudos en forma directa, mientras que a los
productos refinados (tales como la gasolina) solo lo hace en forma indirecta y
en menor proporción, debido a la carga impositiva que aplican los países
consumidores a estos productos que, en algunos casos asciende al 70% del valor
del producto.
La nacionalización del petróleo
En el contexto de los años 70 del pasado siglo XX se
producen una serie de hechos geopolíticos de gran trascendencia internacional
como por ejemplo, la crisis energética y el fortalecimiento de la OPEP en la
defensa del negocio petrolero frente al cartel de las compañías. Ello viene a
favorecer una nueva orientación en la política petrolera nacional, expresada en
la reforma del Impuesto Sobre la Renta a los fines de aumentar el impuesto
sobre los ingresos netos petroleros, la fijación estatal de los precios de
exportación del petróleo venezolano, la Ley de Reversión Petrolera (1971), la
Ley que Reserva al Estado la Industria del Gas Natural (1971) y la Ley del
Mercado Interno de los Hidrocarburos (1973).
Con la promulgación el 30 de julio de 1971 de la Ley de
Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos, el Estado
venezolano se propuso desarrollar las disposiciones constitucionales y las de
la entonces vigente Ley de Hidrocarburos de 1943 para que se cumpliera
eficientemente la finalidad de que, vencidas las concesiones en 1983, fueran
transferidos al Estado los bienes, instalaciones y equipos incorporados a todas
las fases de la industria, sin indemnización alguna. Después de promulgada esta
Ley se detectaron infracciones relacionadas con el desmantelamiento de
instalaciones petroleras y en la reducción del nivel de inversiones en la
industria, porque creían tales compañías que el capital invertido en la
adquisición de bienes y equipos no serían indemnizados.
Una vez sancionada la Ley empezó a tomar cuerpo la
argumentación de emprender en lo inmediato la Nacionalización del petróleo. Es
así como el recién electo presidente Carlos Andrés Pérez, aprovechando el
nacionalismo en boga, interrumpió el debate sobre los proyectos de Ley
introducidos en el Congreso Nacional por el Movimiento Electoral del Pueblo
(MEP) y el Partido COPEI, y decide adelantar con una acción ejecutiva la
reversión petrolera.
De esta manera, el Ejecutivo Nacional, reunido el 22
de marzo de 1974 en Consejo de Ministros, dictó el Decreto N° 10 cuyo artículo
1 establecía la creación de una Comisión Ad Honorem que tendría por objeto
garantizar que el Estado asumiera el control de la industria petrolera.
Para la fecha, y antes que Venezuela, ya habían
nacionalizado su petróleo países como México (1938), Indonesia (1965), Argelia
(1971), Irak y Libia (1973). Arabia Saudita lo haría en 1979.
El 16 de mayo de 1974 fue instalada la Comisión
Presidencial de Reversión Petrolera que debía analizar la posibilidad de
rescate inmediato de la industria. Es importante señalar que dicha Comisión
estaba integrada por todos los sectores de nuestra sociedad, desde los partidos
políticos hasta las universidades.
Con la Ley que Reserva al Estado la Industria y el
Comercio de los Hidrocarburos, elaborada por la Comisión Presidencial de la
Reversión Petrolera y presentada al Presidente de la República, en acto
solemne, el 23 de diciembre de 1974, surgió la esperanza de abrir caminos en la
búsqueda de una nacionalización que realmente fuera para el pueblo venezolano,
que creara y afianzara la autonomía de decisión.
Un día después de la promulgación de la Ley de
Nacionalización es creada Petróleos de Venezuela, S.A. por decreto del
Ejecutivo Nacional el 30 de agosto de 1975. Es importante señalar que desde su
inició se organizó bajo una estructura casi idéntica a la preexistente.

Amén de la empresa pública nacional CVP fundada en
1960, cada concesionaria privada fue convertida en una filial, con sus
respectivos contratos de asistencia técnica y comercialización. Así la Creole
pasó a llamarse Lagoven; la Shell, Maraven; la Mobil, Llanoven y otras diez
filiales, todas ellas con nombres terminados en "ven". Esta
irracional estructura fue defendida argumentando que la nacionalización debería
producir la menor alteración en la actividad operativa diaria. La alta gerencia
de esas compañías transnacionales pasó a constituir los equipos gerenciales de
estas "nuevas" filiales y los equipos técnicos y profesionales se
mantuvieron prácticamente inalterados, todo ello bajo el pretexto de que el
Estado venezolano desconocía los procesos de comercialización internacional del
petróleo y no contaba con la tecnología apropiada para garantizar que la
industria siguiera operando con la misma eficiencia.

Así, la actividad
petrolera en el país quedó bajo la responsabilidad de Petróleos de Venezuela
S.A. (PDVSA), como casa matriz, y sus 14 filiales, pero en realidad quedó en
manos de los mismos que habían dominado el negocio petrolero antes de esta
"nacionalización". En 1977 se produjo la primera reorganización,
reduciendo las filiales operativas de 14 a 7 al absorber las más grandes a las
pequeñas. Más tarde ese mismo año se redujeron las filiales a cinco (5). En
1978, a cuatro (4) y en 1986, a tres (3): Lagoven, Maraven y Corpoven. En julio
de 1997 se aprobó una nueva reestructuración que eliminó esas filiales y creó
tres grandes empresas funcionales de negocios que integraran la corporación:
PDVSA Petróleo y Gas; PDVSA Exploración y Producción; PDVSA Manufactura y
Mercadeo y PDVSA Servicios, responsables de ejecutar la actividad operativa.
Éstas entran en acción desde el 1° de Enero de 1998